Es importante que sepamos cuál es el impacto que estos nuevos pasatiempos tienen en el desarrollo infantil.
Rubén estaba preocupado por su hijo Julio de doce años, ya que había notado cambios en su personalidad. Julio siempre había sido un niño activo, conversador y sociable, al que también le gustaba mucho leer. En cambio ahora, ya casi no leía ni salía a jugar fútbol con sus amigos como hacía antes. Si alguno de ellos llegaba a visitarlo, era para jugar en la computadora o con el juego de video frente al televisor. ¡Ya ni siquiera traía a casa libros de la biblioteca!
Rubén decidió tomar cartas en el asunto cuando una noche llegó más tarde de lo habitual a casa y encontró a todos durmiendo, con excepción de Julio. Estaba jugando frente a la computadora y su padre vio en él un comportamiento muy diferente al que conocía: el niño estaba como hipnotizado, con los ojos hinchados e irritados y parecía furioso. ¡Sólo decía palabras indecentes y hacía gestos groseros!
Rubén se acercó para ver qué jugaba su hijo. Era un juego en el que tenía que matar cierta cantidad de personas para ganar puntos y subir de nivel. Mientras más personas mataba de la manera más “creativa”, más puntos hacía. Rubén se horrorizó al ver que su hijo estaba usando su inteligencia para idear formas cada vez más agresivas de violencia y que el niño mostraba alegría con cada “muerto” que lograba.
Esa noche, Rubén retiró la computadora de la habitación de su hijo y conversó con Teresa, la madre de Julio, para decidir qué harían con respecto a esos juegos violentos. Con la asesoría del psicólogo de la escuela y determinadas reglas que impusieron en su hogar para el uso de la computadora y los juegos de video, sus preocupaciones se disiparon y, poco a poco, Julio volvió a ser el niño que todos conocían: alegre, extrovertido y amante de los deportes.
¿Qué ofrecen las computadoras y los juegos de video a nuestros hijos?
La computadora y los juegos de video se han convertido en un pasatiempo muy popular entre los niños de todas las edades. Algunos juegos tienen contenido educacional y promueven el aprendizaje, la solución de problemas, el desarrollo de destrezas motoras y la coordinación. Sin embargo, la mayoría promueve aspectos negativos como el asesinato de personas o animales, el uso y abuso de drogas y alcohol, la falta de respeto por la autoridad y las leyes, y el uso de palabras indecentes y gestos obscenos.
¿Cuáles son las consecuencias de usarlos durante periodos de tiempo prolongados?
Tanto las computadoras como los juegos de video constituyen una fuerza poderosa y no muchas veces positiva, principalmente entre los adolescentes. Muchos estudios han demostrado que los juegos de video, particularmente aquellos con contenido violento, convierten a los adolescentes en personas más agresivas.
Este comportamiento agresivo está relacionado con el tiempo prolongado que los niños pasan jugando videos o frente a la computadora y el aislamiento que esto origina. Lamentablemente, muchos padres no saben del contenido de muchos de estos juegos y tampoco establecen límites para su uso.
Según un estudio reciente, los varones adolescentes ocupan aproximadamente 13 horas de su tiempo a la semana entretenidos con juegos de video o sentados frente a la computadora, a diferencia de las niñas, con un promedio de 5 horas. Esta exposición a juegos violentos durante periodos de tiempo prolongados hace que los jóvenes:
sean más violentos;
se aíslen socialmente;
se enfrenten a sus profesores de manera irrespetuosa;
obtengan calificaciones escolares más bajas y lean menos;
desarrollen problemas de la vista, obesidad, malformaciones de espalda, así como problemas en las vértebras cervicales y padecimientos musculares de diversa índole.
¿Qué debemos hacer los padres?
Los padres debemos involucrarnos al máximo en las actividades de nuestros hijos. En el caso de las computadoras y los juegos de video, debemos familiarizarnos con determinados aspectos, como la clasificación de los juegos, y establecer reglas específicas en cuanto a límites de tiempo y contenido específico de los juegos. Esto permitirá que nuestros hijos los aprovechen de manera positiva.
Clasificar los videojuegos
La siguiente clasificación ha sido creada por el Consejo de Clasificación de Software de Entretenimiento (ESRB, por sus siglas en inglés) y aparece en la caja de cada juego de video.
EC significa que es un juego para niños de 3 años o más. Su contenido es pacífico.
E es un juego para todos. Es apropiado para niños a partir de los 6 años de edad y puede contener un grado mínimo de violencia, travesuras graciosas y lenguaje pacífico.
E10+ es para niños de diez años o más. Contienen fantasía, dibujos animados o violencia benigna.
T es un juego para adolescentes (de la palabra “teen” en inglés), es decir, niños de 13 años o más. El contenido puede ser violento con un lenguaje moderado o fuerte.
M es para una audiencia madura, para personas de 17 años o más. Puede contener escenas sexuales, violencia más intensa y un lenguaje agresivo.
AO es para adultos únicamente. Su contenido es apropiado sólo para adultos por el grado de violencia y contenido sexual.
RP significa que la clasificación está pendiente.
Establecer reglas y nuevas prácticas familiares
Seleccionemos los juegos que sean apropiados para nuestros hijos en cuanto a contenido y nivel de desarrollo. Alquilemos un juego antes de comprarlo para ver si es apropiado para nuestros hijos.
Juguemos con ellos sus juegos preferidos para entender lo que experimentan.
Establezcamos reglas claras acerca del contenido de los juegos y del tiempo que podrán dedicarles, ya sea en nuestra propia casa o cuando estén de visita en la de un amigo.
Hablemos con otros padres para explicarles las reglas de nuestra familia en relación con el uso de computadoras y juegos de videos, y para conocer las de ellos. Esto nos ayudará también a conocer los que su hijo jugará en sus casas.
Coloquemos la computadora o el videojuego en un área común de nuestra casa. Es una manera conveniente de controlar lo que nuestros hijos juegan o hacen, en general.
Con nuestra participación directa, nuestros hijos pueden beneficiarse mucho del tiempo que emplean frente a la computadora o al juego de video. Depende de nosotros como padres utilizar esas herramientas para lograr en ellos un desarrollo positivo.
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