Eligiendo un tratamiento adecuado para su diagnóstico
Elegir el tratamiento adecuado cuando se trata de resolver o cuidar la salud propia o de algún ser querido es un tema delicado, porque implica mucha responsabilidad y requiere un estudio detenido de todas las distintas alternativas de tratamiento. Por ello es vital tener una segunda o tercera opinión.
Qué difícil es tomar decisiones cuando se trata de la salud, y más si el problema afecta a alguien de nuestra familia. Si la decisión depende de nosotros, es importante cerciorarnos de estar haciendo lo adecuado, sin dejar un sólo aspecto sin consideración y análisis.
Lidia hacía su rutina cotidiana en el gimnasio al que estaba inscrita desde mucho tiempo atrás. Sin embargo, aquel día tenía una expresión muy distinta en la cara; se veía preocupada, con la mirada perdida y sus pensamientos totalmente dispersos. Magdalena, su fiel compañera de ejercicio, había llegado unos minutos tarde al gimnasio, pero al incorporarse a las caminadoras eléctricas inmediatamente se percató de la ansiedad que cubría el rostro de su buena amiga. Con cierta inquietud le preguntó: “Mujer, ¿qué te pasa? ¡Parece que viste un fantasma! ¡Estás pálida!”.
Al instante, Lidia se soltó a llorar inconsolablemente. Magdalena la dejó desahogarse por unos minutos, y luego volvió a preguntarle con un tono más suave: “¿Qué pasa amiga? Cuéntame todo, quiero ver cómo te puedo ayudar”. Secándose las lágrimas y tomando una profunda y larga respiración, Lidia comenzó a contar su problema.
“¡Ay, Magda! Resulta que ayer fuimos al doctor, a ver los resultados de las placas de los pulmones que le tomaron a Alfonso. El médico está muy confundido, pero teme que mi marido tenga un gran problema pulmonar y nos dio dos alternativas: por un lado, pueden hacerle una operación para abrir los pulmones y ver que tan esparcido está el problema, e incluso cortarle parte del pulmón infectado, lo cual le daría una buena posibilidad de vida. Por otro lado, está la opción de darle quimioterapia y radiaciones hasta determinar si pueden controlar el problema sin necesidad de cirugía. De cualquier manera, el pobre Alfonso está muy delicado, y debemos decidir antes del martes qué queremos hacer”.
Incrédula y con un dolor de estómago muy fuerte, Magdalena dejó por un momento de hacer ejercicio. Tomó fuerza y le dijo a su amiga: “Lidia, estoy segura de que estás pasando por una época muy difícil. No sé cómo reaccionaría yo en tu lugar, pero lo que sí te puedo asegurar es que buscaría al especialista más renombrado, la clínica más especializada, y pediría tantas opiniones como pudiera. Ésta no es una decisión sencilla. Hay que consultar a los mejores y más preparados especialistas, acudir a la tecnología más avanzada, darle a tu esposo una oportunidad de vivir”.
Efectivamente eso fue lo que hizo Lidia. Después de reunirse con los hermanos de su marido, visitaron juntos a dos especialistas en pulmones. Ambos recomendaron la cirugía como la mejor opción, ya que de esa forma podrían cortar la parte del pulmón infectada, eliminar los restos de cáncer que pudiera haber, y luego comenzar un tratamiento con radiaciones.
Alfonso es un hombre enfermo y su condición es delicada, pero ahora Lidia está tranquila, porque sabe que revisó a fondo todas las alternativas de tratamiento y acudió con el mejor médico que podía conseguir. Como esposa, amiga y mujer hizo todo lo posible para que su marido, su compañero de vida, pudiera estar mejor. Lo demás se lo ha encomendado a la ciencia, a la tecnología, a la fe y al gran amor que siente por Alfonso.
Cuando se está en una situación de salud tan complicada como la que vivieron Alfonso y Lidia, es fundamental tomar en consideración las siguientes recomendaciones:
Es importante comprobar si la atención y el tratamiento están garantizados por un equipo médico de calidad acreditada. Recuerde que nada es más valioso que su salud.
Usted puede comprobar fácilmente el tipo de preparación y experiencia con que cuenta el médico de la compañía, ya que existen listas donde figuran la mayoría de los profesionales de prestigio de su ciudad.
En caso de necesitar un especialista y un tratamiento específico, estudie y considere todas sus alternativas:
Asegúrese de que la calidad de asistencia que requiere esté garantizada.
Verifique que el médico posea la formación y la experiencia que usted necesita.
Considere a fondo que el hospital elegido sea el lugar indicado para tratar su padecimiento.
Compruebe si la compañía de seguros pagará los gastos médicos involucrados en todos los procedimientos, a menos que usted pueda permitirse correr con un gasto extra.
Recuerde que es muy importante sentirse con la confianza suficiente para formular preguntas y aclarar sus dudas. Exija que le escuchen y le expliquen con claridad y paciencia todo lo que usted requiere.
Cuando tenga que elegir un tratamiento médico, asegúrese de entender perfectamente:
Cuál es su diagnóstico, qué tan avanzado se encuentra el padecimiento y cuáles son sus probabilidades de curación.
Si dicho tratamiento es realmente necesario en este momento.
Es altamente recomendable tener siempre una segunda y hasta tercera opinión para asegurarse de que está haciendo todo lo necesario para mejorarse.
Revise detenidamente cuáles son las opciones de su tratamiento, y verifique si éstas se basan en las más recientes investigaciones científicas y en los más nuevos avances tecnológicos.
Compare los múltiples beneficios y riesgos de cada tratamiento.
Analice el costo de cada tratamiento, y revise detenidamente qué porcentaje cubrirá su póliza de seguro y a cuánto asciende su deducible.
Comuníquese con el departamento administrativo del hospital y del médico, y organice un plan de pagos en caso de que sea necesario.
Por último, elija un sistema que se ajuste a su presupuesto. Si su prima es mensual, averigüe los descuentos por pagos trimestrales, semestrales o anuales. Investigue también si hay descuentos por plan familiar. Recuerde que el mejor seguro médico es aquel que le ofrece tranquilidad y protección, pero sobre todo, aquel que usted pueda pagar.