Aunque la diabetes no tiene cura, las personas que la padecen pueden llevar una vida normal si aprenden a controlar dicha condición.
Magali y Cecilia conversaban sobre la salud de sus hijos. Magali le hablaba de la última visita de su hija, Briana, al doctor. ¡Se la veía tan bien, con sus mejillas sonrosadas y siempre alegre y juguetona!
– El doctor le mandó hacer algunos análisis y los resultados le confirmaron que Briana padece de diabetes. ¡Yo no tenía idea!– dijo Magali.
– La verdad es que es difícil de creer que Briana tenga una condición tan delicada. ¿Qué te ha recomendado el doctor?– le preguntó Cecilia.
– Nos ha dado una serie de indicaciones y recomendaciones para que aprendamos a controlar la enfermedad. El tipo de diabetes que ella tiene es la diabetes tipo 1, lo que significa que su tratamiento es a base de inyecciones diarias de insulina. Debemos monitorear su nivel de glucosa en la sangre al menos dos veces al día, restringir su alimentación y ayudarla a preparar su dosis de insulina hasta que ella pueda hacerlo por sí misma.
– El padre de Briana y yo intentamos ayudarla con su dieta; sabemos que ella es consciente de su enfermedad y evita comer dulces y excederse al hacer ejercicio. También se inyecta sus dosis de insulina en el momento necesario– siguió explicando la mamá de Briana.
Magali continuó compartiendo con Cecilia la información sobre la diabetes que había recibido en el consultorio del doctor, así como el hecho de que 23.6 millones de niños y adultos en los Estados Unidos, aproximadamente 7.8% de la población, padecen de diabetes. En cuanto a la población joven, menor de 20 años de edad, 186,300 niños padecen igualmente de diabetes.
–¡Eso significa que uno de cada 400 a 600 niños y adolescentes tienen diabetes tipo 1!– exclamó Magali, quien aseguró que ella y su esposo estaban decididos a ayudar a su hija a vivir una vida plena, pero con las precauciones necesarias. Cuidaban de que no comiera algún alimento prohibido, le controlaban el nivel del azúcar cada tres o cuatro horas, y enseñaron a los profesores de Briana cómo inyectarle la insulina en caso de que fuera necesario. Además, compraron los instrumentos de medición de la insulina más especializados y seguros.
Con el tiempo, como explicaba Magali, los tres se sintieron más tranquilos porque Briana tenía perfectamente controlada la diabetes; la familia había aprendido a vivir con su condición y la impulsaban a llevar una existencia normal y feliz.
¿Qué es la diabetes infantil?
El término diabetes proviene del griego GLOO-kos, que significa “orinar mucho”, lo cual es una característica de la enfermedad. Además, la orina del niño que sufre de diabetes tiene un sabor dulce, por lo que la enfermedad recibe el nombre completo de “diabetes mellitus”, es decir, “diabetes miel”.
La diabetes significa que el nivel de glucosa, también llamada azúcar en la sangre, es muy elevado debido a una deficiencia de la secreción de insulina en el páncreas. La glucosa se almacena también en el hígado y los músculos.
Normalmente, el páncreas produce la cantidad necesaria de insulina, una hormona que ayuda a regular la cantidad de azúcar. Si el niño tiene diabetes, entonces el páncreas produce muy poca insulina o ninguna, o las células no responden a la insulina de forma normal. Como consecuencia, el azúcar se acumula en la sangre, se desborda a la orina y pasa al cuerpo sin haber sido utilizada. La diabetes interfiere con la asimilación metabólica de los hidratos de carbono, es decir, la glucosa. Al no producir la cantidad necesaria de insulina para convertir la glucosa en energía, algunas de las funciones del cuerpo son afectadas; la glucosa se acumula en la sangre, dañando los vasos sanguíneos, los nervios y algunos órganos.
¿Cuáles son los tipos de diabetes?
Existen dos tipos de diabetes, la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2.
La diabetes tipo 1, que también se llama diabetes insulino-dependiente, se produce por la destrucción autoinmune de las células B del páncreas, que normalmente segrega insulina. Los niños que tienen este tipo de diabetes necesitan inyecciones de insulina para controlar la enfermedad.
La diabetes tipo 2 es mucho más común y es un desorden metabólico que provoca la incapacidad del cuerpo de producir suficiente insulina o de usarla apropiadamente. Uno de los factores que generan el desarrollo de la diabetes tipo 2 en los niños es la obesidad.
¿Cuáles son los síntomas de la diabetes infantil?
Los síntomas más comunes son los siguientes:
Mucha sed
Aumento del apetito
Pérdida de peso
Aumento de la frecuencia al orinar
Debilidad, fatiga y mareos
Vista nublada
Calambres y hormigueos
Diagnóstico
La diabetes se diagnostica con una prueba de sangre (GPA – glucosa en el plasma en ayunas) que mide la cantidad de glucosa; o, a través de una prueba oral de tolerancia a la glucosa (POTG). La prueba GPA se debe realizar después de un ayuno de aproximadamente 8 horas y la misma permite diagnosticar tanto la diabetes como la pre-diabetes. La prueba POTG mide el nivel de glucosa en la sangre después de un ayuno de 8 horas y después de 2 horas de haber tomado una bebida azucarada. Esta prueba también puede ser utilizada para diagnosticar la diabetes o la pre-diabetes.
La diabetes y la escuela
En la mayoría de los estados las escuelas cuentan con un plan de salud escolar, como el Plan de Educación Individualizada (IEP, por sus siglas en inglés), el Plan 504 (de la sección 504 de la Ley de Rehabilitación) o algún otro. Estos planes se aplican a niños con necesidades especiales y explican el procedimiento médico que debe realizarse en la escuela para el cuidado de un niño que tiene estas necesidades.
Muchas escuelas ofrecen así la oportunidad de que los padres de un niño diabético informen al personal de la escuela acerca del cuidado especial que su hijo necesita. En el caso de que la escuela de su hijo no disponga de estos planes para necesidades especiales, usted debe reunirse con el personal educativo y administrativo a fin de preparar un plan de acción y enseñarles algunos aspectos necesarios para el control de la diabetes de su hijo, como el monitoreo del nivel de glucosa, los distintos niveles de glucosa y su significado o cómo administrar la insulina, las dosis necesarias y la frecuencia de aplicación diaria. También es necesario que los profesores conozcan los síntomas de la hipoglicemia y la hiperglicemia, así como que sepan que el niño podría necesitar usar su glucómetro en el salón de clases, en el autobús de la escuela o en la clase de educación física, o salir del salón de clases para comer alguna merienda si fuera necesario.
Recomendaciones para controlar la diabetes
Antes que nada, recuerde que la diabetes es una enfermedad grave. Las frases que sugieren que la diabetes no es grave, como “un poquito de diabetes”, “una diabetes leve”, y “el nivel de azúcar está un poquito alto”, no sólo son incorrectas, sino peligrosas. Es una condición que puede conducir a otras alteraciones del organismo y, de hecho, puede causar la muerte si no se controla de manera adecuada.
Por lo tanto, realice con todo cuidado sus chequeos de nivel de glucosa sanguínea, presión arterial y colesterol; y visite a su médico regularmente para descartar que sufra de diabetes. Los exámenes médicos ayudan a diagnosticar enfermedades que pueden ser tratadas a tiempo.
Lista de exámenes anuales necesarios:
Prueba de triglicéridos (un tipo de grasa presente en la sangre).
Examen completo de los ojos (con dilatación de las pupilas) para determinar si tiene problemas visuales.
Examen completo de los pies para revisar la circulación, la pérdida de sensación, la presencia de ampollas o cambios en el aspecto.
Análisis de orina para verificar si tiene problemas en los riñones.
Examen dental para prevenir la enfermedad de las encías y la pérdida de los dientes (dos veces al año).
Mientras más temprano se diagnostique esta enfermedad y más rigurosamente se siga el tratamiento, habrá más probabilidades de retrasar algunas de las complicaciones que conlleva.
Por último, recuerde: la diabetes es una condición crónica e incurable. No existen tratamientos ni medicamentos milagrosos. Confíe en su médico y tome todas las precauciones necesarias para cuidarse y tener una buena calidad de vida.
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